Pilar Vélez

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Cuatro escritores: Eileen Cardet, Claudia Zamora, Carlos Montaño, y Beatriz Mendoza nos hablan del erotismo en la literatura y la cultura

Por Pilar Vélez

Mario Vargas Llosa nos dice que «Sin erotismo no hay gran literatura», y sin duda, grandes clásicos de la literatura brillan, además, por la genialidad con la que sus autores diseñan y esculpen a sus personajes con el delicado cincel del erotismo. Lolita, por ejemplo, la gran novela de Vladímir Nabokov es considerada por los críticos como uno de los clásicos más provocativos de la literatura mundial moderna, y a esta novela se le suman otras como La Celestina, los poemas de Sor Juan Inés de la Cruz, y escenas inolvidables en la novela Madame Bovary, por mencionar algunas de ellas.

En la literatura contemporánea, también tenemos a algunos autores que escriben literatura erótica y hemos querido entrevistarlos para conocer su trabajo, se trata de la periodista y escritora puertorriqueña, Eileen Cardet, autora de la novela Urano; Claudia Zamora, escritora argentina, autora de doce obras, entre ellas Amigas zorras y Tatuados con la cruz del sur; el poeta colombiano Carlos Alberto Montaño, autor de La amante perfecta y La alquimia del beso; y Beatriz Mendoza Cortizoss, periodista y escritora colombiana, autora del libro de relatos Un mar en calma y otros cuentos de amor y sexo.


¿Cómo definen el erotismo en su literatura?

Eileen Cardet, escritora puertorriqueña.

Eileen: El recurso del erotismo en Urano es una herramienta que utilizo para hacer una denuncia social.  Aunque es una obra de ficción, los personajes son reales, historias de vida que he conocido a través de mis años de periodista.  Por ejemplo, Nicolás, un magnate de bienes raíces adicto al sadismo, toma como esclava sexual a su empleada doméstica Claudia, una joven nicaragüense que llega a los Estados Unidos con un coyote.  Las perversiones de Nicolás vienen del abuso sexual que vivió a manos del padre de su mejor amigo, cuando era un niño.  Esas historias sí ocurrieron y había que contarlas.

Claudia. El erotismo es considerado uno de los formatos abstractos y subjetivos del arte para describir la belleza o la estética. El elemento clave es la descripción ontológica de sensaciones y percepciones que ayudan al lector a revindicar esa belleza sutil, permitiéndole recrear espacios de intimidad con los personajes.

Beatriz. El sexo es un tema que me persigue y no necesariamente desde lo seductor, excitante y ameno. También puede ser incómodo, como en el primero de mis cuentos publicados, incluido en la antología Rompiendo el Silencio, y titulado «Toñita». En mi literatura no busco excitar al lector, digamos que eso es un efecto colateral de las descripciones que hago.  Si mis lectores se excitan con lo que escribo, pues bienvenido, lo que busco es generar reflexión y solo reflexionamos sobre las cosas que nos mueven, que nos impactan.

Carlos. El erotismo es la fibra que une cada palabra, cada frase y cada silencio entre ellas. El erotismo es la misma escritura deseando ser vivida, disfrutada y vista.


¿Qué se requiere para escribir una «buena» escena erótica?

Eileen. Desaparecer, quitarse del medio para que los personajes hablen y sientan.  Volverse solo un espectador del momento por un tiempo, y por otro, entrar en la piel del personaje. Es un juego de catarsis muy interesante y arropador.  Por ejemplo, yo soy heterosexual y nunca he tenido una experiencia lésbica, sin embargo, narro los encuentros entre una de mis personajes principales, Anouk, en su proceso de aceptar su homosexualismo, con su primera experiencia de esa índole.  También, mi personaje Cristina, una bailarina nudista de un club de caballeros, decide dedicar su vida al sexo y a la seducción.  Yo nunca he puesto un pie en un lugar de esos, pero en el proceso de traerla a la vida, mi imaginación corría, y dejaba que todo mi ser fuera Cristina en el momento de escribir sobre ella.

Claudia Zamora, escritora argentina.

Claudia. Celebrar cada uno de los condimentos que intervienen en la trama sin pudores. Abrirse a la exploración de las miradas internas y expresarlas con soltura.

Carlos. El deseo que se siente al describir el deseo.

Beatriz. Las fórmulas no existen. Hay que enfocarse en que los personajes sean reales y las situaciones sean creíbles por más inverosímiles que parezcan. Es recomendable dejar en una gaveta los tabúes y la vocecita censuradora del cura o de la rígida abuela, para eso están los editores pacatos.

 


¿Consideran que, por escribir literatura erótica, la crítica es más fuerte contra sus obras?  

Eileen. Personalmente, tuve mucho miedo de publicar Urano, precisamente, por su alto contenido sexual.  Pensaba que me iban a acribillar con críticas.  Afortunadamente, la crítica ha sido muy positiva y la acogida que ha tenido la novela ha sido espectacular.  Aunque sí me han preguntado mucho sobre si me preocupa el «qué dirán» y también han dicho que les ha sorprendido mi novela porque rompe con el esquema de presentadora de noticias que tenían sobre mi persona.

Carlos Alberto Montaño, poeta colombiano.

Claudia. El autor se expone más profundamente al escribir literatura erótica, ya que dicho formato permite al lector también descubrir su propia mirada interior, sus fantasías, sus percepciones y modelos. Por ende, la crítica puede llegar a sentirse también de manera exponente.

Carlos. Mucha gente le teme a su más obvia y latente manifestación de vida y cuanto más fuerte sea ese miedo, más fuerte será la crítica.

Beatriz. No diría la crítica, sino el mercado. Como en todo medio masivo, los libros que apelan a un amplio espectro de lectores son los más llamativos para las editoriales. Obviamente, un libro de literatura erótica no puede ser vendido a las escuelas, y, sin embargo, hay obras para adultos que los chicos pueden leer. Leí El lobo estepario de Herman Hesse en mi adolescencia.

 

 


Si tuvieran que elegir la mejor obra que han leído y que contenga erotismo, ¿cuál sería y por qué?

Beatriz Mendoza Cortissoz, periodista y escritora colombiana.

Eileen. Una de mis favoritas, El elogio de la madrastra de Mario Vargas Llosa.  La leí cuando tenía 13 años y fue mi primera novela de ese género.  La llevo en un lugar muy especial de mi vida y creo que me abrió las puertas a la literatura erótica, que tiene el poder de mover las fibras del ser de una manera muy especial.

Claudia. Mi favorito es Khalil Gibran, El jardín del profeta. Es un erotismo sutil y poético que no llega a ser grotesco sino sugerente. Es el tipo de literatura que me ha inspirado a ahondar en este género.

Carlos. Delta de Venus de Anaïs Nin. Por su honestidad, goce y uso del lenguaje de manera descriptiva y armónica.

Beatriz. La novela El amante de Marguerite Duras es uno de mis títulos de cabecera. En poesía, Poemas de amor de Darío Jaramillo Agudelo.


¿Quién lee sus obras? ¿Qué buscan sus lectores?  

Eileen. Urano la escribí para mujeres, sin embargo, los hombres también terminan enganchados con la novela.  De hecho, curiosamente, tengo más comentarios en Amazon Reviews de hombres que de mujeres.  Las mujeres que leen a Urano entienden el mensaje de lo que es vivir en esta sociedad patriarcal siendo mujer.  Encuentran que la espiritualidad también se convierte en personaje de la novela.  Los hombres se enfocan en las diferentes escenas eróticas.  Tal vez, su perspectiva es diferente.

En mi caso, creo que mis lectores llegan a Urano por la curiosidad de leer una novela erótica escrita por una presentadora de televisión que ha estado dos décadas dando noticias de una forma seria y profesional.  Es querer conocer a esa persona de sus pantallas de televisión más de cerca.

Claudia. Los lectores desean identificarse con los personajes de las obras. En el caso de Amigas zorras, muchas personas me han escrito contándome que se han identificado con alguna de las zorras. En este caso mis lectoras son en su mayoría mujeres abiertas a leer algo diferente.

Carlos. Mis obras las leen en su mayoría mujeres entre 35 y 55 años. Creo que lo que buscan es complicidad, validación e intimidad.


¿Qué encuentran los lectores en una escena erótica? ¿Qué les aporta?

Eileen. Según la psicología moderna, hay diez estímulos mentales que mueven al ser humano, y encabezando la lista está el deseo de la expresión sexual.  En segundo lugar, el amor, y de ahí, dinero, poder, etc.  El erotismo es muy poderoso y por la misma naturaleza humana, el lector no puede hacer otra cosa que involucrarse en la escena.  Pero depende de cada quien cómo percibe la escena en cuestión.  Por ejemplo, yo escribí con mucho dolor la escena sexual entre Claudia y Nicolás, porque conocí lo que vivió Claudia, aunque claro, cambié nombres y nacionalidades para ocultar su identidad, aunque es la historia que viven tantas muchachas.  Tengo lectores que percibieron el maltrato, la angustia, el dolor, y otros que se excitaron leyendo ese capítulo.  Depende del bagaje emocional que tenga cada persona.

Claudia. Encuentran similitudes con algunos pasajes de sus propias vidas. Leer literatura erótica los hace estar presentes en tiempo y espacio. Los pasajes de una historia los puede anclar en el ahora. En esos sentimientos que no solemos compartir pero que nos llenan de gozo.

Carlos. Se encuentran a ellos mismos en su realidad o en su fantasía y les aporta imaginar o recrear una experiencia lúdica, apasionante, próxima o ausente.


¿Les preocupa caer en lo que se considera obsceno o pornográfico? De ser así, ¿tienen un límite? 

Eileen. Considero que hay una línea sutil pero muy bien establecida entre el erotismo y lo obsceno o vulgar.  Esa línea la respeto muchísimo, sobre todo, porque muchas de mis escenas eróticas traen una denuncia de por medio.

Claudia. Hoy en día hay mucha más aceptación de uso de las palabras y los escritores tenemos vía libre para elegir el tono de nuestras obras, no creo que haya un límite. Para el caso, todo depende de la historia y lo que se quiera demostrar. En mi caso particular, me gusta el erotismo subjetivo más que la narrativa pornográfica. Lo disfruto más, pero eso no quita que algún día me deje llevar por nuevas rutas y lo explore más a fondo.

Carlos. No me preocupa para nada. Mis descripciones buscan acariciar el lenguaje, dar rienda suelta al romanticismo, la imaginación y a descubrir la posibilidad de llegar a lo más íntimo del ser en el encuentro con y en el otro.

Beatriz. No me preocupa. Cada texto te dice lo que necesita. Me fijo mucho en las palabras que utilizo para describir los órganos sexuales. La palabra verga, por ejemplo, me choca cuando la leo, pero si mi personaje hablaría de esa manera o si hace parte del lenguaje del narrador pues debo utilizarla, ¿no?


¿Existe variación entre el punto de vista femenino y masculino frente al erotismo?

Eileen. ¡Qué punto más interesante!  Creo que sí, creo que la mujer escritora tiene matices más psicológicos que un escritor masculino.  Nuestra experiencia sexual es diferente a la de ellos y eso se permea en la literatura.

Claudia.  Sí, creo que es muy distinto. Mi experiencia en esto no es parcial ya que no he tenido mucho feedback masculino; sin embargo, algunos hombres durante las ferias de libros me han preguntado si voy a escribir Amigos zorros… ¡Algo que no descarto en absoluto! Me animo a decir que sí puede ser un trabajo futuro.

Carlos. Definitivamente sí, creo que la mujer nos lleva una ventaja enorme en el desarrollo emocional; un camino que la mayoría de los hombres, hasta ahora, estamos comenzando a recorrer. Sin embargo, es en la intimidad que exploramos el placer propio y el de la pareja y descubrimos lo más profundo y poderoso del deseo.

Beatriz. Sí, como en todo. Si tu personaje es masculino, pues debe excitarse con lo que ve ―como lo hacen los hombres―; si es femenino, con lo que escucha. El narrador puede o no tener sexo. Si la voz que narra es femenina pues tendrá ese matiz. Un narrador puede ser femenino, masculino, también puede ser asexual u homosexual. Eso es muy importante definirlo a la hora de escribir. Grandes personajes femeninos han sido bien logrados por hombres y viceversa, y grandes errores también se han cometido. Para ilustrarlo les cuento esta anécdota: alguna vez le conté el argumento de mi cuento «Muñones» a un escritor colombiano quien me dijo muy seguro que el cuento sería aún mejor si el hombre metiera su muñón en la vagina de la mujer, lo que a mí me pareció una pésima idea, y eso que en ese momento aún no había parido. Eso ilustra cómo piensa un narrador masculino.


En el caso de las escritoras, ¿se creen ustedes revolucionarias o que rompen los prejuicios al escribir textos eróticos? 

Eileen. No me creo revolucionaria, pero sí considero que hacen falta más voces de mujeres hispanas en ese género.  En el mundo hispano, para muchos, la sexualidad humana sigue siendo un tabú que contiene muchas sombras.  Se oculta para todos, pero está muy presente. Y muchas veces, como en los casos de mis personajes, hacen mucho daño.   Sin embargo, a medida que se arroja luz a las sombras, estas se disipan.

Claudia.  No lo creo, es solo un formato distinto, tal vez uno que esta estigmatizado pero que en realidad es parte de la vida misma.

Beatriz. Las escritoras siempre hemos escrito sobre todos los temas, solo ahora nos publican. Las que rompen esquemas son las editoriales que un poco tarde descubrieron que las mujeres somos el 51% de la población mundial y en este siglo XXI decidimos qué leer, qué ponernos, por quién votar, con qué excitarnos.

 


Carlos, ¿has leído novelas eróticas escritas por mujeres? ¿Qué impresión tienes? ¿Crees que las mujeres y los hombres escriben erotismo de una manera diferente?

Primera novela de Fortunata Barrios. «Altas dosis de erotismo despertarán algo más que el placer por la lectura. Disfruta de la sensualidad de una novela donde la libido es la protagonista.» Tomado de la reseña de Penguinlibros.com

Carlos. Una de las que más me ha gustado e impactado es Romina de la escritora peruana Fortunata Barrios y lo que me llama la atención es que en una sociedad machista logra que la mujer sea el sujeto del deseo.


Si tuvieran que escribir la formula personal de una escena erótica, ¿cuál sería?

Eileen. Meterme en el personaje y lo que está viviendo y sintiendo de forma total.   Desaparecer yo y, sobre todo, cancelar todos los prejuicios y conceptos para darle rienda suelta a los personajes y sus vivencias.  

Claudia.  Aquella que lleve al lector a poder crear también. No la que lo dice todo, sino la que permite «entrar» al espacio y desde allí dejar que el lector también proponga el juego. Generar una invitación al recorrido de esos espacios.

Carlos. Instinto, cero juicios, cero prejuicios, curiosidad, juego, generosidad y entrega.


Dos iconos de la cultura de masas son la muerte y el erotismo. Lo vemos a diario, en el cine, la televisión, la moda, la música, la publicidad y el baile, ¿vemos esto también en la literatura? ¿Cómo interpretan sus propios textos frente a lo que se promueve en nuestra cultura?   

El amante es una novela seudoautobiográfica de Marguerite Duras, publicada en 1984; con la que la autora obtuvo el Premio Goncourt y fue traducida a 43 lenguas.

Eileen. El sexo vende, el sexo mueve, la expresión sexual es uno de los estimulantes mentales más poderosos que hay.  Creo que nuestra cultura está atravesando un periodo de libertinaje total.  Sobre todo, en y para la mujer.  Siglos de represión que ahora quieren borrarse de un soplo.  Pero es como un péndulo, antítesis, tesis y síntesis.  Estamos en el extremo, pero eventualmente llegaremos al equilibrio, espero yo. En el caso de Urano, de nuevo, es un recurso necesario para poder llevar un mensaje y dar a conocer las sombras que he conocido en personas, a través de mis reportajes, entrevistas, etc.   

Claudia. Insisto en que el erotismo está conectado a la celebración del arte. Nuestra cultura latina es tan rica y ecléctica que nos anima a describir cada condimento con mucha más riqueza. En lo personal, todavía no puedo decir que he elaborado una obra que identifique la propuesta, pero, como dije anteriormente, ¡quién sabe! En una de esas me animo.

Carlos. El erotismo es la fuerza más poderosa de la naturaleza y por ende del ser humano. Hablar de erotismo es hablar de la vida en sí. La literatura habla todo el tiempo de erotismo, así sea de manera tímida, oculta, cobarde o velada. La fuerza del deseo, la tensión y la atracción sexual son la razón de la vida misma.

Beatriz. La muerte y el erotismo son inventos viejos, tan viejos como los antiguos griegos que los llamaron Tánatos y Eros, y están en batalla constante desde el principio de los tiempos. La cultura no por ser de masas deja de ser cultura y por eso siempre va a reflejar estas dos caras de la moneda de la existencia humana. Por supuesto que el amor y la muerte son temas constantes en la literatura, porque para mí la literatura debe hacer eso: reflejar la experiencia humana en todos sus matices, sin tabúes.


¿Leyeron el libro 50 sombras de grey? Si. No. ¿Por qué? ¿Qué opinión tienen sobre la obra y la respuesta del público? 

Eileen. Leí la primera novela solamente y me pareció muy pobre a nivel literario.  Además, machista y maltratante a la mujer.  Mis amistades, a quienes les atrapó la historia, me invitaron a leer las siguientes, pero no me interesó.  Por fortuna para la escritora, hizo un imperio con sus libros.

Claudia. Sí lo leí y lamentablemente no me atrapó como suponía. Las frases se repiten de manera sobrada en gran parte de los relatos íntimos. No me llevaba a revivir las escenas. No obstante, creo que, gracias a esta obra, muchos autores se han animado a escribir erótica y a jugar un poco más con los lectores.

Carlos. No lo he leído aún. La verdad que el boom mediático y la película no han llegado a motivarme por el momento. Creo que la respuesta del público deja ver la necesidad de expresión que como sociedad tenemos frente a la sexualidad, genitalidad, pasión y deseo. Sigue siendo un tema manipulado por la moralidad y el tabú de lo que debe manifestarse públicamente.

Beatriz. Lo empecé a leer, pero no me atrapó, intenté ver la primera película y me dormí en la mitad. No puedo tener una opinión sobre algo que no he experimentado. Tal vez estuve viciada de antemano por la mala crítica de los expertos, el caso es que no me atrapó la historia. Puede que le dé una segunda oportunidad, pero tengo muchas otras obras que leer en mi lista de prioridades. No hay que olvidar ni dejar de lado que es una historia de éxito de autopublicación. Es decir, que el gusto de las lectoras se impuso. Creo que muchas mujeres fantaseamos con el sadomasoquismo, se ve muy sexy en la pantalla, en el papel, donde no duele ni deja marcas. En la vida real es otra cosa.


¿Qué opinan sobre los estereotipos que nos vende la cultura masiva sobre el sexo y la mujer? ¿A quién o a qué representan? ¿Cuáles son los efectos en la cultura y en la mujer como ser social?

Eileen. Considero que los estereotipos que vende la cultura ¡limitan tanto al ser humano! Son etiquetas burdas que de alguna manera tienen la capacidad de meterse en el inconsciente colectivo para luego asimilarlo como realidad.  Y solamente en un acto de análisis, de introspección y de despertar de la conciencia, es que nos percatamos de que existen, de que moldean de forma detrimental el comportamiento del ser humano.  Especialmente los estereotipos de mujeres, que podemos observar en todos los rincones del planeta y en todos los sectores de la sociedad.

Claudia. El pop culture que dictamina la moda actual, eleva el culto al poder. Siempre hay un dominante y un dominado, lo cual, para mi gusto, es parte de una involución en vez de evolución. El hombre quiere dominar, la mujer quiere dominar y trata al otro como juguete. No es algo por lo cual sienta yo particular orgullo. Creo que justamente eso es lo que me anima a escribir algo de manera diferente. Poder compartir mi propia mirada, socialmente, me da la oportunidad de mostrar algo distinto.


¿Qué opinan sobre los estereotipos que nos vende la cultura masiva sobre el sexo y la mujer? ¿A quién o a qué representan? ¿Cuáles son los efectos en la cultura y en la mujer como ser social?

Carlos. Los estereotipos reflejan y sirven a una cultural patriarcal y machista llena de miedos frente a lo femenino y a la sexualidad que se ha quedado encerrada en la genitalidad. La mujer ha sido menospreciada y maltratada a nivel social, cultural y familiar por siglos, y los efectos de esto son devastadores, tanto para las mujeres como para los hombres, pues en medio de ese machismo crecemos mutilados emocional y sentimentalmente. El paradigma es anular el corazón y hacernos creer que sentir es de débiles y un hombre no puede permitirse eso.

Vivimos en un mundo en el que el hombre tiene derecho a todo siempre y cuando no ponga en cuestión su virilidad, y en el caso de la mujer tiene que ganarse su lugar y su derecho a todo para poder ser validada. Es un triste escenario en el que preferimos distorsionar nuestra realidad antes que enfrentarla.


Agradecemos que nos compartan alguna anécdota sobre sus libros o  comentarios de los lectores.

Eileen. Aquí les dejo tres comentarios, pero hay más en Amazon.

George S.
5.0 de 5 estrellas Erotismo escrito de una manera frontal, maestral que te hace pensar
Calificado en Estados Unidos el 8 de septiembre de 2021
Compra verificada
El dominio del idioma, las culturas, resultan en un clasico.

Angel Peche
5.0 de 5 estrellas  Fabulosa Novela Erotica – Explorando la psiquis femenina en todo su maravilloso misterio
Calificado en Estados Unidos el 18 de octubre de 2021
Compra verificada
Muy entretenida novela, llena de complejidades y matices maravillosos, toda la fibra humana reflejada en historias entrelazadas y muy actuales.
Esta será una novela que tendrá resonancia, no solo en el mundo hispano parlante sino a nivel global, y espero se lleve con mucho exito a la pantalla chica.

Héctor Manuel Castro
5.0 de 5 estrellas Una novela mágica que no querrás dejar
Calificado en Estados Unidos el 15 de septiembre de 2021
Urano es una novela cargada de erotismo que desnuda cada uno de tus sentidos, preparándote sutilmente entre sus líneas para un viaje interno lleno de magia y sensualidad. Historias tan reales que bien pueden ser una denuncia social, o el reflejo de los cadáveres exquisitos que todos llevamos guardados en nuestros armarios. Totalmente recomendada para todo tipo de lectores. Felicitaciones a su autora y que no deje de fluir con su pluma llena de sensaciones.

Claudia.  Una de las historias de Amigas zorras es gay y tuve algunos comentarios muy positivos ya que nunca se especificó y aquellas lectoras que se identificaron con el personaje lo valoran, siendo que los sentimientos expresados en la obra exaltan el sentido ideal contemplado.

Carlos. Una anécdota que puedo compartir y la tomo de la mejor manera es que una lectora de mi libro La amante perfecta me confesó que mi libro la impactaba mucho a nivel físico y emocional y que añoraba la posibilidad de ser amada como yo amaba a la mujer que aparecía en mis versos.

Beatriz. La anécdota que recuerdo con más cariño sobre mi libro de poesía Esa parte que se esconde se la debo a una pareja de jóvenes de unos veinte años que se acercaron a saludarme en la Filbo y decirme cuánto les habían gustado los poemas, estaban genuinamente en ese éxtasis del amor a los veinte años y si mis palabras resonaron veraces a sus oídos, pues el objetivo estaba cumplido. También disfruté muchísimo mi participación por zoom del club de lectura «Las mil y una lectoras», escuchar de viva voz cómo mis personajes estaban vivos en las mentes de estas concienzudas lectoras fue muy grato.


Para finalizar, los invito a compartir con nuestros lectores, algunos fragmentos eróticos de sus obras. 

Eileen:

… La urgencia de Nicolás no permitía llegar a la cama. Entraba a la casa luciendo impecable. Siempre impecable. Y se lanzaba encima como un depredador que ataca a su presa. A la fuerza la desnudaba, muchas veces rompía su ropa y volaban botones y se rajaban telas. La dejaba completamente desnuda, expuesta, vulnerable. Nicolás apenas se bajaba la cremallera del pantalón, sacaba su pene y la embestía con toda la fuerza. Y Sofía no entendía por qué o cómo podía llegar al orgasmo tan rápido, sintiéndose como un objeto, apenas un agujero para ser penetrado. Tener sexo así la excitaba sobremanera, y ella terminaba mojada, temblando y queriéndolo repetir una vez más.

 

Claudia: Fragmento de Amigas zorras (Zamora, 2014)  

…Algunos grupos más pequeños y otras personas, que observaban de manera más pasiva; parados alrededor.

La rubia, apretó su mano y atrevidamente, le preguntó:

—¿Te gusta este? —señaló al excitado clan.

Alex tragó saliva en fascinado mutismo, sintiendo el calor de lo prohibido seduciendo su piel. Avanzaron más al fondo del cuarto. Había varios conjuntos de personas, al parecer todos disfrutando de la magia sexual de la noche.

Si bien, entendía de qué se trataba; no estaba muy seguro de tener alguna predilección específica. Entre las penumbras y las máscaras se perdían las apariencias y los cuerpos subyugaban amorfos.

La mujer-pantera comenzó a desvestirlo lentamente; mientras la rubia, muy suavemente, le lamia los dedos de la mano; poco a poco, logrando alzar su erección.

Alex cerró sus ojos por unos instantes, suspiró difuso y se dejó llevar. Una brisa traviesa la acariciaba con el tul de las cortinas; y en medio de su delirio desencadenado, recordó la mirada pícara del desconocido. Abrió sus ojos nuevamente.

A través de un haz de luz que entraba por el balcón, vio acercarse una silueta que grácilmente se dirigía hacia ellos. Al mirarla más detenidamente, comprobó que se trataba del mismísimo enmascarado de los ojos verdes.

Se miraron penetrantemente por unos instantes, queriendo decir aquellas palabras no pronunciadas. Pensé que no te animarías a subir—. Se aproximó a su cuerpo, que ahora estaba totalmente desnudo y precoz.

—Y yo pensé que me habías abandonado-respondió hechizado.

Las mujeres los abrazaron en medio de una ronda desenfrenada, donde el néctar venenoso de sus labios se mezclaba en un coctel magnético; haciéndolos gemir apasionadamente y sin control. La música envolvía sus cuerpos salvajemente en movimientos anárquicos.

La noche se iba cansando de jugar a las escondidas y sus sombras los destapaban entre suspiros de nubes.

Los pájaros cómplices de la faena, les avisaban, en pequeños susurros, que el amanecer se acercaba, y mi amiga zorra, resucitaba extasiada, envuelta en risas y con su mirada llena de osadía.

Beatriz:

… Apoyado en el codo de su brazo mutilado, extendió su única mano para amasar despacio su torso. Ella cerró los ojos y se dejó hacer, ignoró el perenne frío de Bogotá que inundaba su pequeña habitación de paredes desnudas y poco a poco sintió una tibieza que empezaba a invadirla. Cuando la mano de Juan Esteban llegó a su sexo, ella ya era río, lago, cascada. Fue entonces cuando ella atrajo su boca hasta sus labios y probó un beso húmedo y sensual que la dejó aún más empapada. Con los ojos cerrados, saboreó su boca y descubrió los mismos labios carnosos que la hacían feliz desde hace seis años.

Fragmento de «Muñones». Un mar en calma (Icono Editorial, 2020)

Átame.
Ata mi cuerpo al tuyo
con una sola y extensa caricia
interminable como esta noche

Fragmento de Cámara de Torturas. Esa parte que se esconde (Editorial MediaIsla, 2011)


Muchas gracias a los escritores Eileen Cardet, Claudia Zamora, Carlos Montaño, y Beatriz Mendoza por haber aceptado esta entrevista y compartir con nuestros lectores sus experiencias y pensamientos en torno al erotismo en la literatura y la cultura. Como hemos podido apreciar, se trata de un tema que, sin lugar a dudas, está presente y merece ser explorado y tratado desnudándolo de la censura y los tabús que se han perpetuado en torno a él, para un mejor entendimiento y convivencia humana. Si nos remontamos al tiempo de los romanos, con obras como El Satiricón, de Petronio, y El arte de amar, de Ovidio, podemos precisar que la sexualidad era tratada en la literatura con libertad y naturalidad…pero, ¿ocurre lo mismo en la actualidad? ¿qué opinan los lectores?

 

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