La selva africana es nuestro suelo primigenio… donde apareamiento, y el acoso del depredador  reinan paralelos bajo el candente sol de la sabana.  Está es seducción en el suelo de África

El suelo rojizo de la roca madre, polvoso fierro que transciende aristas…
se refleja en su rostro… entre lianas de la densa vegetación que esquiva…
Intuyo que él es partícipe intrínseco de los  misterios que la selva instila,
del resplandor  intenso y de las hojas puntiagudas que en los arbustos vibran;
que conoce el curso de las cabalgatas, y los sonidos guturales entre espinas
forjados por los seres cavernosos en furia gargantuosa de raíces míticas…

“wewe ni mpenzi wangu”                                (Tú eres mi amada)
“mimi kuja kutoka nchi ya jia kuchata”      (Vengo de la tierra del sol a buscarte)
“fuatana nami kwa upande wangu”             (Ven conmigo, a mi lado)

En el suelo rojizo de la roca madre… Se amasó  el hombre haciendo estrías,
límpido como el  sereno firmamento, como el sol perenne y brusco…
bajo la luna resplandeciente, henchida.
En la sabana  encontró su nicho, y traspasó con ávido sigilo sus caídas.

Hoy su instinto yace oculto en los quehaceres y en el sensible discurso que precisa;
donde enfrenta desafíos, sin batallas …
Y  si ama… es con reglas, a su medida…
Pero, ¡Es el tortuoso, el que anhelo! 

Él que me busca entre el polvo y la  neblina.
En la herrumbre de la jungla que es el mundo…
Y se apresura a mi lado cuando ansía mis manos para saciarnos en rincones,
tanteando pasadizos y pesquisas…
Y se aferra a mi pelvis en madrugadas con el ardor de antílopes con prisa
marcando su territorio desafiante, cruzando mis pradera y mis simas…
y yo recibo el elixir de su cuerpo, su desnudez y su sudor de almíbar…
y me deleito en la curvatura de su espalda  cuando le pido en ondas… ¡Que me embista!
como seres primitivos… sin dialéctica, a la intemperie de nuestra piel, sumisa.

¡En el suelo rojizo de la roca madre…!
¡Entre los pájaros que por siempre migran!

Pero ahora, entre los matices y sonidos de la ciudad, lo siento…  Él me esquiva…
Lo observo vagar en cercanos confines, con  gestos acostumbrados y con siglas;
bajo  farallones nublados, lo calculo… En la noche lo presiento, a la deriva…
Y junto a las gacelas,  anticipo el momento de la caza… la persecución, el instante del acecho…
cuando se vuelva ágil e intrépido, como su estirpe anuncia y su mirada indica,

Y yo estaré presta a seducirlo!…
Diciéndole: ¡ Kukaa na mimi kwa upande wangu,  milele!
Quédate conmigo, a mi lado, ¡En el suelo rojizo de la roca madre!
En África, eternamente… mística

 

 

Ada Bezos1Ada Bezos  (Camagüey, Cuba). Llega a los EE.UU. como refugiada en 1966.  Graduada de la Universidad de Maryland en Literatura y Economía.  Después de una carrera en el área internacional, y con el tema de Cuba como prioridad, publica “Cuba en Verso: la isla entre rejas, un sentido poemario (con fotografías), que describe eventos claves de la revolución castrista. (Betania, 2011). La edición bilingüe le sigue próximamente.   

En 2010 recibe el premio internacional de poesía “Yo soy mujer” de Mujeres Poetas Internacionales. Ha sido publicada en varias Antologías y en la revista SINALEFA, dirigida por Rafael Bordao desde NY.  Ha sido invitada a declamar en diferentes países como el Teatro Nacional de la República Dominicana, en Granada, España y en Washington D.C.

Escribe y declama en el teatro Artspoken de la ciudad de Miami, mientras prepara el lanzamiento de su segundo libro.

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