El arte de servir con felicidad

El liderazgo y el éxito en el arte de servir

Jesús Neira Quintero

Fragmento de presentación

La mejor llave maestra para que las personas prestadoras de un servicio sean más felices en la sociedad y alcancen su progreso añorado es servir con felicidad. Para lograr este objetivo, es necesario establecer un constante deseo de servicio, y que este principio sea su mejor aliado. Así se logra una relación continua y profunda con su condición humana y se cultiva su voluntad de servicio, que consiste en un ejercicio permanente con su código moral. Ser solidario con los demás es una cualidad del ser humano; la felicidad en el servicio es una decisión personal que comienza por servir con coherencia cuando se transita por el camino de la transparencia y con sentido de entrega. Elegir ser feliz al prestar un buen servicio es la mejor decisión. Algunos servidores obtienen un punto de felicidad cuando les aumentan su sueldo, mientras que a otros su salario emocional les produce más satisfacción al relacionarse con otras personas en actividades participativas que les generan satisfacción personal. Ser colaborador, creativo y tener vocación de servicio es su mejor referente para ser feliz. Es natural que los estados de felicidad del servidor influyan en el incremento de la productividad de los empleados. Un servidor inconforme no rinde igual a un trabajador en diferentes condiciones. Un servidor que se preocupa por pensar en el otro, por cumplir con gusto las necesidades del usuario, sin estar enfocado en lo material, es más feliz.

El éxito de una empresa depende de la felicidad que esta pueda proporcionar a sus trabajadores; debe brindarles más alegría, no únicamente a través de aumentos salariales, sino también al darles comodidades en aspectos ambientales, locativos, recreativos y seminarios de crecimiento, en los que se incentive el cultivo de las relaciones interpersonales y se mejore su desarrollo como persona. El dinero no es lo determinante, pero sí es un componente para llegar a otros logros que proporcionan felicidad. Este referente no es el todo; muchas veces la felicidad no es servir por servir, sino saber servir, lo que proporciona mayor bienestar al interior…

 

Prológo

Los seres humanos, independiente de la época y de la cultura, enfrentamos el cambio como un proceso constante, y por ende, estamos obligados a asimilar una serie de factores que afectan la forma en que vivimos. Y aunque muchas cosas cambien, nuestras necesidades fundamentales siguen siendo las mismas por lo que nuestra misión es procurarnos una vida plena, de crecimiento y felicidad. Cada generación ha tenido que sortear los avatares de su historia y a la vez dejar un legado tangible y espiritual en el que se preserva la ilusión progresista del mañana. Esta continua siembra es posible porque somos conscientes de la trascendencia de nuestras acciones, y más allá de la urgencia material, reside la voluntad humana de pensar en el otro, en su bienestar. Esta virtud que es actitud demarca el resultado de quiénes somos y lo que hacemos. Quizás entre nosotros, existen personas que preferirían alejarse del mundo de los seres humanos e internarse en lo profundo de un bosque o vivir en el pico inalcanzable de una montaña, con el fin de no tener que lidiar con otros seres de su especie. Los personajes huraños no existen solo en las novelas y es posible que una sobredosis de amargura, tenga el poder de convertir a una rosa tierna en la más feroz de las espinas. No es necesario llegar a los extremos. Es aquí donde una obra como “El arte de servir con felicidad” ilumina un escenario universal, pues para poder sobrevivir, cada uno de nosotros debe servir para algo o para alguien, literalmente. Y ese algo es la vida y ese alguien, en primera instancia es uno mismo.

Por fortuna, al igual que lo hace el universo, los seres humanos también tenemos la capacidad de renovarnos y si ese proceso de transformación es en pro de la felicidad: ¡Eureka! Pero para ser felices no basta desearlo, hay que saber cómo serlo; especialmente, cuando se trata de las expectativas personales, la convivencia y las exigencias del medio laboral. Es inconcebible pensar en un mundo de relaciones independientes cuando la realidad opera como una matriz interdependiente que impacta todo y a todos, así ignoremos los trasfondos de su alcance. Pensemos en una sociedad que a la par de sus necesidades fundamentales debe satisfacer sus necesidades de autorrealización, de autoestima, de interacción social, de seguridad, y las necesidades fisiológicas, como lo planteaba el psicólogo Abraham Maslow. Se requiere de una sinergia social que permita que cada individuo logre satisfacer sus necesidades y que esta cadena de bienestar irradie la paz y la armonía de forma exponencial para que el sistema no se debilite y colapse. Cuando un eslabón de esta cadena se rompe, es porque no se ha logrado esta sinergia. Servir con felicidad es un tema serio por sus implicaciones y es la propuesta de crecimiento personal y profesional que nos presenta con su experiencia e investigación, el escritor Jesús Neira Quintero, una institución en el tema del servicio público y privado. “El arte de servir con felicidad”, es un llamado a la reflexión individual para aprender a reconocer nuestras debilidades, desarrollar nuevas conductas y superar una o varias de las categorías que el ilustre hombre de leyes ha definido al analizar el acto de servir desde diferentes ópticas. De igual forma, es un llamado a las empresas, sean públicas o privadas, para que inviertan en la felicidad como una meta organizacional que, con seguridad, es uno de los mejores indicadores de crecimiento de cualquier emprendimiento. Servir es un ejercicio vital de la existencia y no debe ser empañado por estigmas o conductas que pueden corregirse fácilmente, como lo enseña el autor en esta obra. Un ser feliz irradia armonía en todo lo que hace, mantiene en alto sus valores y genera oportunidades para todos. Servir es un arte, y quien domina el arte de servir con felicidad y excelencia, tiene la llave del éxito en sus manos.

Pilar Vélez, escritora,
Miembro colaborador Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE).

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