La poesía de hoy
Una mirada a lo cotidiano y trascendental
Por Ana Gerónimo
La poesía no se limita a las páginas; nos acompaña en el desayuno, se asoma al espejo, se acurruca en la cama cuando no podemos dormir. La lírica se vuelve un arte más cotidiano, humano y más cercano que nunca. Como señalaba la poeta Wisława Szymborska, lo extraordinario suele esconderse en los gestos mínimos, y quizá allí radica una de las fuerzas de la poesía contemporánea.
Los poetas de este tiempo no buscan el escenario solemne ni las palabras imposibles. La tendencia es hallar poesía en lo que aparenta ser ordinario. El olor a café, la fila en el supermercado, la voz de un hijo lanzando preguntas al caminar. La poesía de lo cotidiano es un acto de resistencia contra lo volátil, contra la prisa; una invitación a detenerse y observar. La belleza ya no está lejos; está aquí, en lo que tocamos todos los días. Más que alejarse de la tradición, esta mirada propone un regreso consciente a lo esencial.
Y quizá es precisamente en esa mirada hacia lo pequeño donde la poesía encuentra también su capacidad de sostenernos cuando todo se vuelve frágil.
Versos que sanan
La poesía pasa a ser un refugio ante las rendijas de la mente y las grietas que van acumulándose en el corazón. La escritura y lectura de un poema son cada día más reconocidas como forma de autocuidado. La ansiedad, el duelo y los silencios incómodos son tomados por lo poético y convertidos en versos que pueden aliviar y sanar. La palabra se convierte en un espejo del alma, compañía y terapia; esta tendencia incluye talleres, encuentros y hasta festivales. Lejos de ser solo terapia, muchos autores contemporáneos entienden el poema como un espacio de conciencia y elaboración estética del dolor.
Los poemas nos hacen recordar algo fundamental:
no estamos solos en nuestras tormentas.
Los poetas defienden un espacio sagrado en medio de tantas urgencias, a través de sus poemas, consagrando el tiempo para sí mismos. Momentos para escribir tranquilamente, volver a formas clásicas y/o probar nuevas estructuras. Como resultado, surge una poesía que renueva sin olvidar sus raíces, que interactúa con el pasado al mismo tiempo que se atreve a lo inédito.
La poesía colaborativa y medio de difusión
La voz compartida a través de las colaboraciones poéticas es otra voz que se está haciendo más fuerte en la actualidad. Ya no se trata solo de un poeta y su página, sino de una multitud de voces que se entrelazan y forman una red o tejido común. Escritores que colaboran entre sí, grupos de personas que publican antologías colectivas y lectores que contribuyen con la creación de poemas en línea. Esta dinámica amplía la experiencia poética y transforma el acto individual en una conversación abierta.
La poesía se transforma en pluralidad, un coro de voces al unísono con una singularidad ampliada y fusionada con otras perspectivas. De esta intersección de voces poéticas emergen nuevas estéticas, nuevos ritmos y, claro está, nuevas oportunidades.
También la forma en que la poesía llega a la audiencia está en proceso de transformación. Cada vez son más los escritores que optan por la autopublicación digital y en formato físico. Formatos híbridos que fusionan lo tradicional con lo novedoso y que optan por modelos que fortalecen la comunicación y el contacto directo con los lectores. Ya no solo basta con escribir, se trata de crear un vínculo emocional, de permitir que el lector se identifique con las palabras y fluya a través de ellas.
Y hablando de poesía colaborativa, te compartimos un poema escrito por 14 poetas de la comunidad de Milibrohispano. Espero que la inspiración te abrace entre cada verso y que encuentres en la escritura un lugar de refugio.
Ecos de un sueño
Me besa el verano
con sus labios dorados,
en sus tibias noches
abrazo nuestro pasado.
Aunque duela en la memoria,
porque aún en lo quebrado
se esconde parte de nuestra historia.
Como una foto congelada en el tiempo
nuestras miradas hablaban,
nuestros cuerpos suspiraban
como una oda que no tiene fin.
Yaces como durmiente feliz
impregnando tu cuerpo
en los ojos de rostros extraños
y tus recuerdos en la memoria de quienes te amaron.
En una alborada,
cerraré mi boca para siempre
y en la eternidad
aguardaré tu llegada
como el amante esperaría a su amado.
Con el alma en un hilo,
contando el paso del tiempo,
como el segundo que espera
al minuto en su ausencia.
El reloj de mi pecho
se desvanece en el torpor,
la sombra de tu recuerdo se desangra en cada segundo alargado.
Duele extrañar lo que nunca existió,
pero aquí estoy callando el dolor,
traduciendo mi necesidad de ti
para no delatar el sonido que no se encuentra en tus promesas,
sino en el silencio de tu ausencia.
En esa casa vacía,
en los ecos de las voces que partieron
y la nostalgia que quedó fundida…
En un sueño que nunca despegó.
Y soy como un ave herida
con las alas lastimadas
que, ansiando las alturas,
aunque entregue así la vida,
sueña con lanzarse a la aventura.
El bosque atrae
con sus misterios
y leyendas ancestrales.
Sigo el arroyo
que canta en las piedras
historias de amores
y cuentos de guerra.
Profundos sentires que aún no despiertan.
No están dormidos ni el dolor ni la alegría
que nos provoca el transitar.
Tan solo languidecen.
Quedaron dormidos en la cueva de los recuerdos atrapados, tapados con telas de seda linda.
Bordamos nuestro amor con hilos de palabras finas y entre flores.
Te prometo: lo haremos despertar.
Ecos de un sueño pasó de ser un Cadáver exquisito a una canción:
Agradecemos la participación de los poetas: Karen Solar, Gina Paola Puentes, Carmen Serrano Bruno, Fiama Valerio, Carolina Garay, Aníbal Anaya, Gabriela Cárdenas, Ana Roldán, Heidi Bittermann, Nancy Santiago, Wanda Montás y Taty Hernández; también a César Moliné por la transformación del poema en canción.
Dicho todo lo anterior, la poesía en 2026 no es adorno ni está reservada para unos pocos; sirve de brújula, espejo y hogar. Transita entre lo cotidiano, lo terapéutico y lo colectivo, y al hacerlo evidencia que sigue viva, quizás más viva que nunca o latiendo con la intensidad de siempre. Hoy en día, leer y escribir poesía es un acto de humanidad compartida más que un gesto literario.
¿Quieres formar parte de esta experiencia poética colectiva?
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Sobre la autora
Ana Gerónimo Maríñez es escritora dominicana y profesional en Agroindustria. Autora de Muchos amores y uno solo, poemario reconocido con mención honorífica en los International Latino Book Awards 2024. Es creadora del programa Amantes de la Poesía y gestora cultural de Bibliorefri, Lectura fresca, para República Dominicana; un proyecto innovador que promueve la lectura en espacios cotidianos. Su obra y proyectos reflejan su compromiso con la difusión literaria y cultural.
Puedes escribirle a ana@anageronimo.com
