Los monstruos de la carretera

Marlon Veliz, escritor ecologista

Hola, soy Miguelito, estoy esperando a mi mamá…

Mi mami se fue a buscar comida, pero hasta ahora no la veo regresar. Mis hermanitos lloran mucho, tienen hambre y yo no les puedo ayudar, porque todavía no sé volar; apenas muevo mis alitas y aún no me arriesgo a saltar.

He escuchado una historia que todos cuentan por acá, “Los Monstruos de la Carretera”, son enormes y matan sin piedad.

El otro día encontraron a Juanito, él vivía a pocos arboles de aquí. Lo encontraron sangrando, con sus ojos desorbitados y no respiraba ni se movía más…

Lo escuche   muy feliz un día, porque ya sabía volar. Pasó por aquí y se quedó un rato, ahí fue que lo conocí, luego se fue alejando, perdiéndose entre las ramas; cantaba y cantaba hasta que un ruido como un viento muy fuerte y rápido pasó; no se lo escucho jamás.

No lo he vuelto a ver; solo vi a su madre que volando lloraba, llevaba en su pico una plumita del pequeño Juan. ¡Los monstruos! ¡Los Monstruos! Gritaba, sin parar de llorar.

Mi padre me dijo un día, cuando aprenda a volar debo tener mucho cuidado, porque hay monstruos enormes con grandes ojos y matan sin piedad; pasan a toda velocidad; por donde no hay árboles ni crece la hierba. Sus gritos son feroces, se escuchan por todo el bosque y dejan víctimas y muchos muertos detrás.

Hay pocos que en su idioma advierten cuando van a pasar, pero otros no dicen nada y si no te das cuenta… ¡ZAS!

Tengo mucho miedo, no sé qué va a pasar… Ya es tarde, hace mucho que se fue mi mamá. Mis hermanitos siguen llorando, ya no puedo hablar más, yo también tengo hambre y muchas ganas de llorar.

Señor, ¡Monstruo de la carretera! Sólo le pido una cosa y nada más; Por ahí anda mi madre, es amarilla como el sol, es muy linda y más linda cuando la escuchas cantar.

Si la ves en tu camino, por favor, no la vayas a matar. Avísale que vas a pasar y dile que mis hermanitos y yo estamos llorando mucho, tenemos hambre y la queremos abrazar.

 

 

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