El Testaferro

Jorge Jaramillo A.  Editorial Aula de Humanidades, 2018. 224 pgs.
ISBN: 978-958-5421-25-7

Por Elvira Sánchez-Blake[1]

En El Testaferro, Jorge Jaramillo A. construye una laboriosa narrativa donde intercala ficción y realidad para ilustrar la red de artimañas que caracterizaron las ideologías revolucionarias de los setentas y ochentas y su precipitación final.

Esta es la segunda novela de Jaramillo, quien se define como “lector apasionado, un poco historiador y agudo espectador de la realidad nacional”. Su primera novela, Con cara gano yo, con sello pierde usted (Gente Nueva, 2009),  relata la trágica historia de las entidades financieras en Colombia.

El testaferro se estructura en dos voces narrativas. La primera es la de Juan Eduardo Velandia, un joven reportero, que descubre por casualidad  la existencia de su tío Berni, a quien consideraba muerto hacía más de 30 años. Al seguirle la pista, se topa con una historia subyugante. La segunda voz es la del tío Berni, quien deja registrada su trayectoria en una serie de cuadernos y diarios.

La novela comprende una sucesión de traslados y transferencias. En los cuadernos del tío Berni se  descubren los múltiples roles que cumple este personaje: de ser un humilde campesino se convierte en guerrillero, traficante, agente comunista, lavador de activos, y en últimas, en el testaferro de importantes líderes de la América Latina en los años ochenta.  Tío Berni es uno y muchos con una multiplicidad de nombres y nacionalidades.  Sus actividades lo llevan de un lado al otro del planeta: Rusia, Turquía, Angola, Francia, España,  Rumania, Holanda. Angola, Israel, Perú, Colombia, Cuba, Panamá, Costa Rica, México, Puerto Rico, Brasil, Argentina y Uruguay.  Así es como se descubren las historias verdaderas detrás de los regímenes  de los Castro en Cuba, de Noriega, en Panamá, de Ortega, en Nicaragua, pero también los tinglados secretos del M19 en Colombia, y sus nexos con los carteles de la droga, así como los manejos torcidos de la banca (asunto que ya había tratado Jaramillo en su primer libro).

En toda esa maraña se destapa la conexión con operativos famosos de esa décadas. Entre estas, el robo de la caleta de armas del Cantón Norte y la toma de la Embajada de la República Dominicana, por parte del M19, incluyendo el papel de la Revista Alternativa y de su director, García Márquez. Igualmente, relata los operativos del régimen cubano para sustentarse como respuesta al embargo norteamericano y su estrategia de doble faz: la de “inundar a los Estados Unidos con drogas para ganarle la guerra al imperialismo yanqui”, y  su colaboración con los narcos que utilizaban la Isla como punto estratégico de distribución.  La narración da cuenta de operaciones tenebrosas de tráfico de armas y de diamantes con gobiernos de Angola, Israel, Rusia y Holanda, así como las maniobras del gobierno panameño en cabeza de Noriega en su millonario negocio de lavado de activos y las más de trescientas  empresas que participaban en esta red financiera.  Por último, delata con lujo de detalles la injerencia del gobierno estadounidense a través de la CIA,  en contra del gobierno sandinista de Nicaragua, gracias a las jugosas sumas recaudadas con el tráfico de droga.

El lector descubre, junto con el personaje, que detrás de las ideologías comunistas y capitalistas, que rigieron en las décadas de los setentas y ochentas, primaba una suma de ambiciones y poderes económicos en donde las lealtades puestas a prueba se desmoronan. Cuando el personaje se da cuenta de que su participación en las revolución lo ha convertido en un mecanismo de esa maraña de corrupción, se pregunta, “¿Era esto el comunismo?, ¿lo que yo había idealizado por largos años, desde mi juventud?” (140-41).  Al final, todo se desploma cuando los grandes emporios se enfrentan entre sí y se traicionan para dejar al descubierto el tinglado de sus negocios ilícitos.  Sin embargo, no son los grandes los que caen –con excepción de Noriega– sino los operadores anónimos. Es ahí, cuando la narración llega al clímax y el tío Berni, convertido en Gerardo Maza Bautista, Ángel Estéfano Padilla, o en William Jones, debe tomar la decisión de salvar su propio pellejo.

El testaferro  también es una historia humana donde el amor y los lazos elementales de afecto pueden devolver la fe al más mancillado de los hombres. Esmeralda, el personaje que enamora a Gerardo Maza (una de las personalidades del tío Berni),  representa el toque de humanidad y de ternura que sobresale dentro del paisaje siniestro. Esta mujer, con una historia apabullante, pasa de ser la esclava sexual comprada por uno de los militares brasileros, para convertirse en una negociante excepcional con una sorprendente capacidad de sobrevivir a los desafíos más complejos. Ella redime la historia y al personaje, y le da un tinte luminoso a la narrativa. La conexión que se descubre al final entre los dos narradores es otro de los aspectos sorpresivos, pero no definidos del todo. ¿Presagia quizás la posibilidad de una secuela a esta primera entrega?

La novela de Jaramillo es apasionante y de seguro dará que hablar.  A través de una reconstrucción meticulosa de hechos históricos la trama se desenvuelve con fluidez y con un manejo magistral de intriga y suspenso. La fusión entre la realidad y la ficción es tan tenue que la línea divisoria entre las dos se difumina. Recomiendo El testaferro porque los temas que aborda y las verdades que revela tras las maquinarias de poder, siguen siendo actuales y se convierten en acicate para sumergirse en la lectura de esta obra y descubrir qué más hay detrás.

Para mayor información siga la página del autor: https://www.facebook.com/search/top/?q=mauricio%20jaramillo%20a

Elvira Sánchez-Blake

[1]  Periodista, escritora y académica.  Es autora de varios libros de ficción y ensayos académicos.  Ha sido profesora de literatura latinoamericana en las universidades de Cornell y Michigan State (Estados Unidos), en la Universidad Autónoma de Yucatán (México) y en la Universidad del Valle (Colombia). Entre sus obras se cuentan, la novela Espiral de silencios (2009), la monografía, Patria se escribe con sangre (2000) y el libro de crítica, Latin American Women and the Literature of Madness (2015). Es directora de la Revista de Estudios Colombianos y colabora con varias revistas académicas y literarias.

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