Por Pilar Vélez

Gabo

Pilar Vélez, Directora y Fundadora de AIPEH-Miami

Pilar Vélez, Directora y Fundadora de AIPEH-Miami

Agradezco las condolencias que por ser colombiana y escritora me han expresado varias personas, dada la partida de nuestro querido y admirado Gabriel García Márquez, fuente de inspiración para muchos escritores en todo el mundo.

Quisiera decir que medio planeta ha leído a Gabo, pero no es cierto. Lo que sí es verdad, es que es uno de los escritores más leídos y queridos a nivel mundial. Los que leímos a “Gabo” desde temprana edad, gracias a las lecturas forzadas que nos imponían en el colegio, sabemos que lo que empezó como una tarea, fue más bien una invitación para que disfrutáramos el placer de sumergirnos en sus libros y quedar atrapados desde la primera hasta la última letra. El escritor era sencillamente un orfebre de la literatura, creó una dimensión mágica para que la realidad no nos asustara. Hoy recuerdo con nostalgia y agradecimiento, esos años en los que mis profesores de español me hicieron leer todos sus libros y hacer los análisis literarios de sus obras. Leyendo sus historias, fue que aprendí lo que era la narrativa y desarrollé un hábito de lectura a un nivel más serio.

Hoy, cuando pienso en que no habrá un nuevo libro escrito por Gabo, vuelco mi pensamiento hacia nosotros, sus lectores, pues lo vamos a extrañar. Los colombianos y en general los latinoamericanos, entendemos lo que está y lo que no está escrito en sus libros, porque el maestro de las letras abrió un mundo y nos dejó entrar en el. Reflejó nuestra esencia, nuestra cultura, nuestra chispa, nuestra historia y nos permitió reírnos hasta de nuestras tragedias. Realidades “macondianas”, que muy a su manera, también comparten otros pueblos, a pesar de hablar idiomas diferentes y residir en otras latitudes.

Macondo es y seguirá siendo la tierra simbólica de todos. Así como Gabo seguirá siendo en cada escritor (latinoamericano… a lo mejor) que se deje tentar por “el perfurme” de la literatura”. “Gabo” ha sido para mí un orgullo patrio, es como tener a un tío mayor graduado con los más altos honores. Su biografía, sus comienzos, sus anécdotas… todo lo que dejó es material de consulta y de aprendizaje para aquellos que vivimos este oficio de escribir.

Nunca lo conocí en persona, pero nos hablábamos de cuando en cuando a través de sus libros, y así seguiremos en nuestra acostumbrada distancia…

Un escritor como Gabo, se inmortaliza en su obra.

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