Elgar Utreras Solano

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Sergio Hernández ~ Poeta, maestro y amigo


No cabe duda, que la mejor forma de presentar a un poeta es por medio de sus propias palabras, por ello para dar un justo reconocimiento a quien fuera mi maestro y amigo el poeta Sergio Hernández, les comparto precisamente sus versos plenos de humanidad y total belleza.


ACUARIO

Mi infancia es un acuario inaccesible
un ebrio país de trompos y palomas
al que es preciso llegar con traje blanco
en una mañana azul
de sol volcado
yo no daría ya con los caminos
pero recuerdo algunas cosas
bandas de circo
en tardes de novena
noches de riñas y cansancios
dando conmigo en un desfondado sueño
sin contorno
cuando pasaba el regimiento
abandonaba mis juguetes rotos
y era mi corazón
todo mi cuerpo
después
vino la bruma en espirales
un día
mi madre y los guijarros
dieron un seco ruido de infinito
el tiempo frente a mí empuñó las manos
Soltó pájaros negros en mis ojos
y un trozo de sol
cayó entre los labios
La tarde es un sollozo contenido
mi infancia
es un acuario.


No es casual, aquel espacio de sosiego del acuario, de transparencia que parece absoluto para el pez sea también una oportunidad donde se refleje su infancia, alejada del bullicioso y agitado mar de las grandes urbes. Sergio Hernández es un hombre de provincia, no por falta de oportunidades donde se viera atrapado, sino más bien por elección y que alcanza universalidad en su obra.

Hernández, es reconocido por pertenecer a la Generación del 50, junto a figuras como Efraín Barquero, Jorge Teillier, Stella Díaz Varín, Enrique Linh, Alejandro Jodorovsky, entre otros destacados nombres. También su amistad con Neruda y Nicanor Parra son dignas de destacar. Respecto de ello, dice el Premio Nobel: «La poesía de Sergio Hernández es canto que corre, cristal que canta…no me canso de escuchar la luz del agua ni me fatiga ver su canto que sílaba a sílaba nos va deletreando su cristalina verdad». Estas palabras de Pablo Neruda preceden como prólogo al libro Registro de 1965.

Chillán resulta fundamental en la vida y obra, ya que no solo nace en ella, sino que la escoge para hacer su vida. Por cierto Chillán, para muchos de aquel entonces no pasa de ser una gran aldea, una ciudad provinciana, que tiene sus virtudes y sus vicios. Su elección queda estampada en un poema que es casi un lema para muchos chillanejos.


ME PERSIGUE CHILLÁN

Me persigue Chillán
por todas partes,
remecida uva sol;
plácida plaza
viene conmigo desde siempre
arsenal de la patria.

Chillán es lo que tengo
y eso es bastante.
Para tan grande sed
que ando trayendo
no hay otro cántaro que valga;
para tanto cansancio acumulado
no hay otra almohada.
Chillán fue mi principio,
fue mi mañana;
lámpara verdadera
nunca se apaga.


Cuando niño mi madre me regaló una antología de poesía en la cual encontré dos poemas de Sergio Hernández, Está bieny El canceroso que me atraparon durante años. Con el tiempo llegué a mi primera clase de Literatura en la Universidad donde el profesor nos habló de la poesía chilena y universal. Cuando terminó la magistral introducción al mundo literario me acerqué para señalar mi asombro por la gran coincidencia de nombre. Expliqué mi admiración por el poeta y mi deseo de leer más de su obra. Me preguntó: ¿De verdad te gusta ese poeta? Yo respondí con entusiasmo afirmativamente. Me miró y dijo con total humildad: Ese poeta soy yo. Acompáñame. En su oficina me regaló su libro Registro, junto con una dedicatoria. Pueden imaginar la emoción que sentí, les aseguro que ningún fanático de Messi ha experimentado tal alegría, no solo tenía un libro, sino que tendría el honor de aprender de él, además que con el tiempo me honró con su amistad.

Comparto con ustedes:


ESTÁ BIEN

Está bien
está bien
todo está bien
sólo que el hambre mata niños
y en la oscura humedad
crecen los muertos
y sin embargo está bien todo
y es grato haber llorado entre cipreses
embriagarse de tiempo
refrescar con amigos y cervezas
las blancas noches de verano
anclar el corazón en algún puerto
incorporar un poco de sol
al alma que habitamos
entretejer de amor
las noches y los días
y sobre todo pensar
que aún pertenecemos
a esta pequeña parte de la muerte
que hemos llamado vida.


La poesía a Sergio Hernández se le presentaba como una forma redentora a través de la catarsis, de abrir su mundo, su acuario al universo revelador de las palabras, que en él siempre fueron amables y profundas. La obra de Sergio Hernández comienza con Cantos de Pan, 1959; seguido de Registro en 1965; luego Últimas señales, 1979; Quién es quien en las letras chilenas de 1981; Quebrantos y testimonios en 1993, Adivinanzas, un libro para niños, 1998; Sol de invierno, 2002. El año 2009 es postulado al Premio Nacional de Literatura de Chile.

Quisiera dejar sus versos esperando motiven la lectura y el disfrute de su obra.


YO SOY COMO LAS PLANTAS O LOS ÁRBOLES…

Yo soy como las plantas o los árboles
que nunca han sabido quienes son
y echan flores o espinas
o atrapan insectos
ellos están ahí simplemente
(como yo en mi tierra)
y no les interesa ser astronautas
ni andar apretujados en los metros
o en los autobuses de las grandes urbes
por las noches
albergan a los pájaros
o contemplan humildes el universo
recibiendo amorosamente
el rocío de la madrugada
cuando mueren
regresan al vientre materno
para nacer de nuevo
en cualquier forma
es bueno ser planta o árbol
porque de ellos será el reino de los cielos.


Por Elgar Utreras Solano
Chillán, abril de 2021
Fotografía de Máximo Beltrán Fuentes