Uno de mis libros favoritos de la adolescencia es El diario de Ana Frank. Buenas noticias: será publicadas nuevas páginas del diario. Recientemente museos holandeses anunciaron que se encontraron dos páginas del manuscrito que habían sido escondidas detrás de una capa de papel marrón pegajoso. El Museo de la Casa de Ana Frank anunció a la prensa internacional que en conjunto con varios institutos históricos holandeses se logró reproducir el contenido de esas páginas escondidas por la autora. Afortunadamente se pudieron reproducir tras años de estudio, al ser iluminadas y fotografiadas en alta resolución. Bravo por la tecnología.

Lo que revelan esas hojas son aquellos escritos que la chica no quería compartir con sus familiares y cercanos en el escondite: bromas pesadas y pensamientos sobre la educación sexual. Cosas normales que todo joven adolescente piensa.

La familia de Ana Frank fue descubierta en 1944 y vivieron el mismo destino de tantos judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Ana murió con tan solo 15 años en el campo de concentración de Bergen-Belson un año después. Dos años más tarde su diario se publicó y desde entonces ha sido traducido a más de 60 idiomas. Sigue siendo objeto de estudio y referida lectura. También sigue objeto de investigación. Un próximo libro por publicarse bajo el título de Anne Frank: A Cold Case Dairy promete responder la interrogante de quién traicionó a los Frank. Saldría a la venta en 2020 bajo responsabilidad de la Editorial HarperCollins Publishers.

Un exagente del FBI, Vincent Pankoke, lideró los esfuerzos internacionales para resolver lo que ha sido un misterio desde hace décadas: ¿Quién reveló el escondite de la familia judía en un ático de Ámsterdam en 1944? Habrá que esperar por esta publicación para descubrirlo.

Los diarios personales que escribió Ana Frank entre junio de 1942 y el 1 de agosto de 1944, tres cuadernos en total, relatan la historia de esta adolescente durante los años en que vivió oculta de los nazis junto a su familia, otra familia judía y un dentista. Además del diario escribió varios cuentos que han sido publicados desde 1960. El único sobreviviente del clan fue Otto Frank, su padre, quien en 1947 decidió publicar los cuadernos y un cúmulo de hojas sueltas escritas por Ana.

La primera edición salió bajo el título Het Achterhuis (La casa de atrás) por la editoral Contact y la primera traducción al español salió en abril de 1955 bajo el título Las habitaciones de atrás por Editoral Garbo de Barcelona, España. En Estados Unidos fue prohibido en los estados de Virginia y Michigan, por considerarse que parte del contenido tenía alusiones sexuales. En 1959 fue llevado al cine y luego en 1967 a la televisión como miniserie.

A la muerte de Otto Frank en 1980, los escritos fueron legados al Instituto Neerlandés para la Documentación de la Guerra y el Fondo Ana Frank con sede en Suiza es el heredero de los derechos de autor de los textos. Cinco páginas desconocidas del diario se publicaron en 1998. Así que estas dos nuevas páginas revelarían más sobre la vida de esta chica y su familia.

Más de 30 millones de ejemplares se han vendido en el mundo y sobre todo es considerado un best seller en países como Israel, Estados Unidos y Reino Unido donde permaneció como número uno de los listados de los más vendidos por 20 semanas consecutivas.

El valor del diario de esta chica transciende fronteras. Impresiona que estando una situación crítica y deprimente encontrase espacio para revisar sus pensamientos, sus ideales y los plasmase en notas. Una forma de resiliencia, esa extraordinaria capacidad del ser humano para superar circunstancias traumáticas y adversas. En la literatura, en las letras, una joven encontró la forma de enfrentar su realidad. Hoy tanta gente sigue viviendo situaciones tan adversas, guerras, invasiones, pobreza, desplazamientos forzados, u otras tantas cosas, que son traumáticas y difíciles de superar. Aun así, las letras permiten a muchos ir más allá de sus propias realidades. Cuantos diarios, cuantos escritos, manuscritos que como el de Ana revelan el potencial de cada escritor.

Por Evelyn Navas @ecnaproasesoria en Instagram, Twitter y Facebook.

Crédito foto portada: EFE/Shawn

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