Pilar Vélez

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Marco T. Robayo autor de El Gran Genocidio: ¿Descubrimiento o exterminio?

Por Pilar Vélez

Es imposible no tomar partido cuando se nos trae a la memoria uno de los capítulos más álgidos de la historia de la humanidad: la conquista de los pueblos indígenas de América, tema de la reciente novela del escritor colombiano Marco T. Robayo, titulada El gran genocidio: ¿Descubrimiento o exterminio? Y es que desde el título, el autor nos confronta con una pregunta de tres palabras que invitan al lector a responderle con argumentos profundos o, al menos, a que opine sobre las posibles respuestas.

Sin duda, hablar sobre estos intrincados asuntos presenta un alto grado de confusión y emociones cruzadas para muchas personas dependiendo de su origen étnico, de la latitud en que habitan y de sus respectivas creencias. Por un lado, tenemos a quienes asocian la llegada de los españoles a América con el legado del idioma de Cervantes y la religión católica y, por el otro, a aquellos a quienes puede producirles escaramuzas recordar que tanto la  religión como el idioma fueron impuestos mediante un proceso sangriento de aculturación que incluyó el saqueo, la esclavitud y la desaparición de numerosas tribus indígenas.

Siendo este un tema controversial y que no pierde vigencia desde el punto de vista histórico y humano, hemos invitado al escritor Robayo, quien ha tenido el acierto de escribir una novela que revive fragmentos de esta historia y la trae al presente en un caso legal, donde el lector encontrará argumentos para decidir si «El gran genocidio» se trató en verdad de descubrimiento o exterminio.

Estimado Marco, he leído con mucho interés tu novela y quisiera que nos contaras qué te motivó a escribirla.

Hola Pilar. Ante todo muchas gracias a ti y a Hispanic Heritage Literature Organization/Milibrohispano por esta invitación a dialogar sobre mi más reciente novela: El gran genocidio: ¿Descubrimiento o exterminio?

Desde hace algunos años he sido testigo del inconformismo con que una gran parte de la población latinoamericana se manifiesta con relación a la celebración del 12 de Octubre. Las protestas alrededor de esa fecha y en contra de la Corona española son cada vez mayores, pues se plantea abiertamente que la llegada de los españoles lejos de ser un descubrimiento, fue una invasión genocida al pueblo amerindio.

Desde la otra orilla de la historia, la del lado español, encontré una gran resistencia a la aceptación de estos argumentos. Gran parte del pueblo español censura tales acusaciones y recusan las denuncias apoyándose en que todo es un complot dentro de la denominada «Leyenda Negra»[1] que, según ellos, les ha endilgado mala fama a través de los siglos.

Motivado por esta situación y buscando un punto de equilibrio que arrojara una luz sobre lo que sucedió en realidad, recopilé varios hechos de la historia y los plasmé en este libro ayudándome de la ficción para darle los cambios de giro que lo hicieran interesante y ameno.

Cuando Cristóbal Colón y sus marineros desembarcaron en las Antillas el continente americano llevaba más de quince mil años de estar habitado desde Alaska hasta la Tierra del Fuego. A pesar de que se conoce este hecho, ¿por qué se continúa hablando del descubrimiento de América?

En realidad son muy pocos los países que aún se refieren a esa fecha como el descubrimiento de América. Varios gobiernos han optado por quitarle al 12 de Octubre el carácter de celebración y darle un carácter de conmemoración. Un día de luto, alegan ellos, por el genocidio que ensangrentó a toda América. En naciones como Colombia y México se toma esta fecha como el «Día de la raza»; en Bolivia se le denomina «Día de la descolonización en el Estado Plurinacional de Bolivia», mientras que en Chile se llama el «Día del encuentro entre dos mundos». Otros países suelen referirse al 12 de Octubre como el «Día de la interculturalidad y la plurinacionalidad».

A tu pregunta, desde que no haya una concertación para que unos y otros pongan todo sobre la mesa, siempre existirá el inconformismo y la pugna que los llevará por distintos caminos. A mi modo de ver, creo que será difícil que las partes se pongan de acuerdo y acepten el papel que jugaron en la historia. Muchos argumentos se esbozan de cada lado y es poco probable que se dé un camino que los conduzca al diálogo y al perdón.

Al leer El gran genocidio: ¿Descubrimiento o exterminio? el lector encontrará un contenido histórico fascinante que le permitirá enmarcar la ficción y reconocer diferentes posturas en torno a las acciones cometidas por la España de hace quinientos años, ¿cómo ha sido el recibimiento de la novela en Latinoamérica y en España?, ¿cómo ha sido su crítica?

La novela ha tenido una gran acogida especialmente en Latinoamérica en donde muchos se identifican con la problemática y toman partido en solidaridad con la causa indígena. Un pequeño sector, especialmente en Centroamérica, no solo defiende la incursión española, sino que además agradece el intervencionismo por el legado que les dejó a los americanos. En la península española, excluyendo la comunidad catalana, el sentimiento es general y arraigado en contra de las acusaciones de invasión y genocidio.

La historia de tu novela comienza con el hallazgo del galeón San José en las costas de Cartagena de Indias, sus tesoros avaluados en más de diez mil millones de dólares y la trenzada batalla judicial entre Colombia, los caza tesoros que reclaman la mitad del hallazgo; España, que exige sus derechos dado que el galeón hundido le pertenece y Perú, al estimar que una buena parte del oro que se transportaba en el galeón fue sustraído de su territorio. Para los lectores que no conocen o no siguen las noticias relacionadas con el hallazgo del galeón, que ha sido considerado el más grande tesoro recuperado de la humanidad, ¿podrías decirnos si la trama de esta novela refleja parcial o totalmente lo que en realidad está sucediendo?

Sin duda. Desde hace varios años algunas entidades buscan la manera de hacerse a los derechos para recuperar los tesoros del pecio. En la década de los años ochenta del siglo pasado la compañía Norteamérica SSA (Sea Search Armada), firmó un acuerdo con el gobierno colombiano para iniciar las investigaciones que condujeran a la ubicación exacta del galeón San José. Al parecer, ellos entregaron un informe con las coordenadas en donde se encontraba el barco. No obstante, hace pocos años esa misma nación desestimó la información y contrató a un equipo de científicos e investigadores para que ubicaran el lugar en donde estaba el barco. Por otra parte, el gobierno español alega que con base en la ley Pabellón a la que ellos están suscritos, el galeón y todos sus tesoros les pertenecen y según ellos, no puede adelantarse ningún tipo de exploración sin su consentimiento. Perú, por su lado, reclama parte de esa carga, por considerar que son riquezas extraídas de su suelo en la época colonial.

La polémica está abierta, ya que el pecio se encuentra en la plataforma continental colombiana y el gobierno de ese país da por cierto que el barco hace parte de su patrimonio cultural. Queda claro que esa es una disputa que apenas está comenzando.

En la novela se nos recuerda que la llegada de los españoles a América dejó un saldo que oscila entre los setenta y cien millones de indígenas muertos o aniquilados, ¿cuáles son los documentos históricos más importantes que encontraste durante la investigación y que a tu juicio son prueba irrefutable de lo que sucedió a los indígenas de América?

Existen varios estudios de investigadores americanos y europeos que cifran la reducción de la población aborigen en el nuevo continente, durante los ciento cincuenta años que siguieron a la llegada de los españoles a América, en un 95%.

La cifra en realidad es alarmante, toda vez que estamos hablando de cerca de noventa millones de personas. Lo que hay que establecer de manera objetiva es qué alcance tuvo la injerencia española en el exterminio de esa población. Se tienen evidencias de las guerras durante la conquista, pero también se sabe que las enfermedades hicieron su parte. Las comunidades indígenas fueron blanco fácil de los virus que portaban los extranjeros, y al no ser inmunes, se desencadenó una mortandad que acabó con una gran parte de la población.

En la Brevísima relación de la destrucción de las Indias, importante legado del siglo XVI de Fray Bartolomé de las Casas[2], hallamos más que una reseña, una denuncia, de lo que el religioso encontró en América en los años que precedieron a la conquista.

¿Consideras de alguna forma que la novela ha motivado al gobierno colombiano para que luche por salvaguardar los tesoros que se encuentran sumergidos en las aguas nacionales como patrimonio nacional?

No. El gobierno colombiano siempre ha tenido como objetivo salvaguardar el patrimonio cultural. Quizá algunas administraciones han sido más transparentes que otras en este propósito, dado que hay muchos intereses económicos involucrados. Ojalá los gobiernos siguientes tengan a bien considerar los hallazgos de este tipo como riqueza cultural y no como un bien comercial. Eso le haría mucho bien a la historia.

¿Has sido contactado por alguna entidad de gobierno o agrupación indígena por haber escrito una novela que da a conocer la barbarie que sufrieron los indígenas y la otra cara del legado de España?

Con motivo del lanzamiento del libro El gran genocidio en Bogotá, en octubre pasado, tuve la oportunidad de entrar en contacto con líderes de la comunidad Muisca[3] y fue muy enriquecedor conocer algunos aspectos que ellos demandan y en los que sienten que han sido vulnerados. Hay un sentimiento generalizado de malestar en esa población ya que alegan que nunca han sido escuchados.

Si tuvieras el poder de hacer justicia en el caso del galeón San José, ¿cuál sería tu veredicto?

Si tuviese la oportunidad, le pediría a la Corte Penal Internacional de La Haya que revisara todos los argumentos y estudiara la posibilidad de abrir un caso para establecer responsabilidades en la desaparición de los más de noventa millones de amerindios. Quizá de esa manera se podría por fin darle claridad a un asunto que cumple más de cuatro siglos sin resolver.

En tu novela nos hablas del imperio español en Europa y de los esclavos traídos de África, ¿crees que hay otros países además de los latinoamericanos que sienten que España debe resarcir sus deudas?

Por supuesto. Creo que al igual que muchos de los países europeos, España tiene deudas que resarcir con países como Filipinas, Bélgica, Marruecos, Guam y varias naciones africanas.

¿Crees que la historia pudo haber sido diferente y que España hubiese podido lograr sus objetivos expansionistas sin usar la violencia?

Si tomamos como ejemplo la historia encontramos que las colonizaciones adelantadas por ingleses y portugueses no difieren de la manera como actuaron los españoles en América. Es difícil creer que para la época esos países pudieran alcanzar el sometimiento total de la población y la usurpación de sus territorios sin el uso de la violencia.

Es difícil creer que los españoles podrían haber subyugado a las comunidades indígenas de no haber utilizado la violencia. Muchos pueblos amerindios se distinguieron por su ánimo belicoso y cabe pensar que jamás hubiesen aceptado de buena gana la hegemonía española. Cualquiera que fuese el escenario, es probable que todo hubiese terminado en el mismo punto donde culminó.

Al sumergirnos en los hilos de El gran genocidio, nos presentas a un grupo de jóvenes profesionales que deciden tomar acción y demandar a la Corona española en una acción legal sin precedentes, ¿crees que esto puede suceder en la vida real?

Es de la naturaleza humana buscar respuestas en su pasado y el caso del descubrimiento de América no es la excepción. Desde hace algunas décadas se escuchan voces de protesta por los hechos acontecidos durante la conquista, y algunos sectores se han pronunciado abiertamente al respecto. Es muy posible que en ese ánimo revanchista, tarde o temprano, se presenten coaliciones que lleven a la Corona española a los estrados internacionales. Lo difícil es ver alguna respuesta de estos estamentos al dar por sentado que cualquier tipo de delito ya pudo haber prescrito.

Lo que les sucedió a nuestros antepasados pareciera que puede pasarle a cualquier nación de cualquier siglo, lo digo pensando en el abuso de poder que existe a nivel interno en las sociedades y a nivel internacional, ¿es esta la forma en que se instauran los nuevos órdenes geopolíticos?, ¿qué otros argumentos se pueden utilizar para imponer civilización?

Por desgracia parece que esa es la única manera que han encontrado los pueblos colonizadores para implementar la civilización en aquellas tierras que ellos consideran que es necesario hacerlo. Ojalá que este tipo de incursiones cesen por el bien de la humanidad y por respeto a aquellos sectores de la población mundial que están claramente en inferioridad de condiciones.

Gracias a la valentía o al despertar de la juventud actual, que se ve fielmente reflejada en la construcción de los personajes, El Gran Genocidio: ¿Descubrimiento o exterminio? explora la posibilidad de encarar la historia y sembrar desde la ficción un halo de esperanza, ¿crees que algún día la historia documentará las disculpas públicas de España y de otros países que han cometido crímenes de lesa humanidad? 

A decir verdad no creo que llegue el día en que los países europeos acepten los crímenes que se cometieron en América por el yugo de sus monarquías. Si eso llegara a suceder, se sentaría un precedente acerca de la intención real de aquellos en construir una buena comunicación entre pueblos hermanos. Hasta el día de hoy eso no ha sucedido, dado que ninguno de estos países siente que ha transgredido de manera alguna a los pueblos conquistados. Por el contrario, están seguros de haber aportado una gran cuota al desarrollo de todas esas comunidades.

¿Cuál es el primer paso que como latinoamericanos deberíamos dar para corregir las líneas torcidas de nuestra historia y recuperar la dignidad de nuestros pueblos indígenas?

Tengo el pensamiento de que el primer paso tiene que ser dado por nuestros gobiernos, brindándole al pueblo indígena sobreviviente el lugar que le corresponde. Ese sería un buen comienzo y el reconocimiento del mundo a una comunidad que desde la conquista ha sido marginada y a la que se le desconoce en su propio territorio.

¿Tendremos una segunda parte de esta novela?

Dentro de mis planes a corto plazo está el lanzamiento de mi siguiente novela El juego de los dioses por la editorial Planeta, que tendrá lugar en el marco de la próxima Feria Internacional del Libro de Bogotá a finales del mes de Abril. De igual manera viene otra novela que tiene por título El efecto génesis y que espero tener publicada para mediados de octubre. En la actualidad estoy trabajando en un proyecto en el género histórico-ficción que lleva por nombre Piel de ébano y que tiene por escenario la Cartagena colonial de finales del siglo XVIII. Aún no he considerado una segunda parte de El gran genocidio, pero no descarto en absoluto la idea.

Agradecemos al escritor Marco T. Robayo por habernos concedido esta entrevista e invitamos a nuestros lectores a que lean su magnífica novela, que narra hechos reales de nuestra historia y los trae al presente con el hallazgo del Galeón San José y el ajuste de cuentas por parte de un enérgico grupo de profesionales que no le temen a los tentáculos del poder.

Conoce al autor

Marco T. Robayo nació en la ciudad de Bogotá a comienzos de la década de los sesenta. Desde muy pequeño se sintió fascinado por las letras y a sus nueve años tuvo el primer contacto con ese maravilloso entorno, cuando tuvo la oportunidad de escribir un relato corto de algo que había sucedido a su alrededor. En ese momento, sin darse cuenta y quizá sin proponérselo, escaló el primer peldaño de una ardua y compleja, aunque cautivante, escalinata de desafíos del apasionante mundo literario.

Ya a sus dieciséis, participó en varios concursos literarios, logrando los primeros reconocimientos sobre el estilo de su narrativa. Adelantó estudios superiores de ingeniera mecánica en su ciudad natal y luego se mudó con su familia a la ciudad de Barranquilla, donde permaneció por ocho años. Allí se rodeó de la cultura costeña, de su olor a arena, del ambiente pegajoso y del ensueño mágico de sus noches.

Fue allí precisamente donde se escribieron las líneas iníciales de su primera novela. El laberinto blanco, fue el comienzo de ese afán desaforado de contarle al mundo esas historias, que van viajando en boca de algunos y que llevan consigo una enorme carga de drama, dolor, fortuna y esperanza. Con el tiempo viajó a los Estados Unidos y se radicó en la ciudad de Dallas donde actualmente reside y donde terminó sus siguientes novelas, Scarlett: la esencia divina del deseo y Transmigración: el quinto sepulcro.

Visita su sitio Web: http://marcorobayo.com

 

Notas

[1] «Por leyenda negra entendemos el ambiente creado por los fantásticos relatos que acerca de nuestra patria han visto la luz pública en casi todos los países; las descripciones grotescas que se han hecho siempre del carácter de los españoles como individuos y como colectividad; [?] la leyenda de la España inquisitorial, ignorante, fanática, incapaz de figurar entre los pueblos cultos lo mismo ahora que antes, dispuesta siempre a las represiones violentas; enemiga del progreso o de las innovaciones; o, en otros términos, la leyenda que habiendo empezado a difundirse en el siglo xvi, a raíz de la Reforma, no ha dejado de utilizarse en contra nuestra desde entonces y más especialmente en momentos críticos de nuestra vida nacional». La extraordinaria originalidad de su planteamiento otorga a este libro, en el centenario de su publicación, un interés perenne. Imitado cuando no plagiado, este clásico merecía una cuidada edición qué ¿ por primera vez? enmienda erratas y contextualiza la obra de Juderías, cuya pionera valoración de la imagen se adelantó al tercer milenio y al desarrollo de los medios audiovisuales. En sus propias palabras: «Las naciones son como los individuos, de su reputación viven, si la honra de los individuos se respeta, ¿por qué no ha de respetarse la de los pueblos?»

Tomado de reseña sobre el libro La Leyenda Negra de Julián Juderías y Loyot. (Reedición del clásico publicado en 1914)

Julián Juderías (1877-1918) es una de las figuras más fascinantes de la Edad de Plata de la cultura española. Políglota que llegó a dominar dieciséis idiomas, intérprete del ministerio de Estado ―hoy de Asuntos Exteriores―, periodista, crítico literario y sociólogo, a su temprana muerte era ya autor de veintiocho libros y de innumerables artículos. Aunque no pretendió inventar la expresión «leyenda negra» fue quien más contribuyó a difundirla con esta obra y fue también el primero en dar una definición del concepto y en estudiar cómo afecta a España y a los españoles. La publicación de La Leyenda Negra en 1914 convirtió a Julián Juderías en el precursor de los estudios acerca de la imagen y de la propaganda. En el ámbito de la historia se especializó en la Edad Moderna. Le debemos un estudio sobre Gibraltar y las relaciones hispano-británicas en el siglo XVIII, la biografía de algunos favoritos de Felipe III y trabajos pioneros como el que dedicó a la España de Carlos II. Fue un destacado feminista. Como sociólogo su primer trabajo (1903) versó sobre la ley obrera en Rusia, imperio donde estuvo destinado varios años. Además, se le deben los principales trabajos en nuestro idioma sobre lacras sociales como la pobreza, la prostitución, la usura y la delincuencia infantil. En el ámbito de la literatura sus traducciones y artículos divulgaron en España obras y autores extranjeros entonces desconocidos por parte del gran público. También es autor de sendos trabajos sobre Quevedo, Jovellanos y Juan Valera. La figura de Juderías, sus originales aportaciones y sus contribuciones al acervo intelectual español fueron cuidadosamente olvidadas, cuando no saqueadas y manipuladas, a lo largo de nueve décadas de completo silencio.

[2] Fray Bartolomé de las Casas (Sevilla, 1474 – Madrid, 1566). Religioso español, defensor de los derechos de los indígenas en los inicios de la colonización de América. Las Casas publicó en 1552 una serie de escritos críticos, entre los que se incluía la Brevísima relación de la destrucción de las Indias; en ella denunciaba los abusos de la colonización española con una amplitud de miras incomprensible para su época, pero con tal acritud que sería empleada con fines propagandísticos por los enemigos de los Habsburgo, contribuyendo a engrosar la llamada «leyenda negra». Tomado de https://www.biografiasyvidas.com/biografia/l/las_casas.htm.

 [3] Según los historiadores, Los Muiscas son descendientes de la familia lingüística Chibcha provenientes de Centroamérica y se asentaron en el altiplano Cundiboyacese (Colombia), entre los años 5500 y 1000 a.C. El territorio dominado por los muiscas comprende lo que  hoy se conoce como Zipaquirá, Nemocom, Ubate, Chiquinquirá, Tunja y Sogamoso, situados entre los nacimientos de varios ríos: del Upía, que desciende al Orinoco; del Chicamocha, del Suárez, del Opón y de Carare, que van al Norte; del río Negro Cundinamarqués y sobre el Funza que, corriendo de Nordeste a Sudeste, busca el Magdalena.